¿Reducir el plazo o bajar la cuota?
Cuando amortizas anticipadamente, la entidad pregunta qué quieres hacer con ese dinero, y las dos opciones no son equivalentes. Una ahorra varias veces más que la otra. Los bancos rara vez dicen cuál, así que aquí está la aritmética y el razonamiento.
Revisado 2026-07-30Cómo calculamos
Abrir este escenario en la calculadoraQué hace realmente cada opción
Reducir el plazo deja tu cuota mensual exactamente donde está y aplica toda la aportación al capital pendiente. El préstamo simplemente acaba antes. Bajar la cuota mantiene la fecha final y recalcula un pago menor a lo largo de los períodos que quedan. En ambos casos entra el mismo dinero; lo que cambia es qué hace la entidad con el margen que se crea.
Importe del préstamo €250.000 · Plazo 25 años · Tipo de interés 4,50 % · Aportación mensual extra €300
- Cuota mensual
- €1389,58
- Intereses ahorrados
- €51.515
- Tiempo ganado
- 6 años 11 meses
Calculado por el mismo motor que la calculadora, así que estas cifras coinciden con lo que ves al abrir el escenario.
Por qué reducir el plazo ahorra más
Los intereses se calculan sobre el capital que aún debes, cada mes. El dinero que va al capital pronto deja de generar intereses durante toda la vida restante del préstamo, así que el ahorro se acumula en cada mes que te queda. Bajar la cuota devuelve la mayor parte de esa acumulación: el capital baja una vez y luego, con un pago menor, baja más despacio. En una hipoteca típica, reducir el plazo ahorra alrededor de dos a tres veces los intereses que ahorra bajar la cuota, con el mismo dinero.
Cuándo bajar la cuota sigue siendo lo correcto
El total de intereses no es lo único que importa. Si tu presupuesto mensual va justo, o tu ingreso es incierto, una cuota permanentemente menor compra un margen de respiro que un plazo más corto no da. Esa flexibilidad tiene valor real, y no es irracional pagar por ella. El error no es elegir la cuota más baja; el error es elegirla sin saber lo que ha costado, que es precisamente lo que el banco deja sin decir.
El momento importa más que el importe
Una aportación hecha en el año dos de un préstamo a treinta años trabaja veintiocho años más. La misma aportación en el año veinticinco trabaja cinco. Por eso una cantidad modesta pagada pronto suele batir a una grande pagada tarde, y por eso lo más valioso que puedes hacer es empezar en lugar de esperar a reunir una cifra redonda.
Cómo comprobarlo en tu préstamo
Introduce tu capital pendiente, el tipo y el plazo restante en la calculadora, añade lo que puedas aportar de forma realista, y alterna entre las dos estrategias. Los intereses ahorrados y los meses ganados se actualizan al instante, sobre tus cifras y no sobre un ejemplo. Si tu entidad cobra comisión, añádela también; la comparación sigue en pie, solo se estrecha un poco.
Fuentes
Estas guías son información, no asesoramiento financiero. Tu propio contrato determina la convención de cómputo, las comisiones y las condiciones de amortización anticipada, y eso varía entre entidades y países. Comprueba cualquier cifra en tu contrato antes de actuar.